Sobre la guerra de Malinas

 
El conflicto de Malvias en su versión televisiva fue un drama en tres actos: en el primero la euforia dominó la pantalla con profusión de imágenes allí donde se genera la noticia: Plaza de Mayo, Naciones Unidas, Puerto Argentino, etc. A la TV todo le venia bien, la propaganda triunfalista, las muchedumbres blanquicelestes,En el segundo acto la Task Force del Reino Unido parte rumbo a Malvinas y la euforia se volvió tensa e histérica.Con el estallido de las primeras hostilidades, -tercer acto- la TV se hizo radio y casi todo el periodismo gráfico y audiovisual fue evacuado de la Patagonia.

LA GUERRA DE MALVINAS
Por José Medhina Awad


INTRUDUCCION
LOS PERIODISTAS Y LOS MEDIOS

La abundante producción bibliogràfica existente sobre la guerra de Malvinas; especìfica o de historiadores, militares o periodísticas genera mas preguntas que respuestas y puede seducir hacia alguna de las teorías de la conspiración si nos detenemos en sus causas. De hecho para algunos historiadores ya es una de las grandes conspiraciones de la historia; pero ninguna visión de la realidad incluida èsta es enteramente cierta. La verdad como todos los ideales, es algo a lo que se debe tender, pero que es inalcanzable por definición
Si el teatro de los medios interfiere directa e indirectamente sobre la dignidad del
Ciudadano, los responsables periodísticos de la información durante el conflicto han contribuido sumando en el imaginario popular un descreimiento generalizado que atenta no solo a la dignidad de la sociedad en su conjunto cuanto a una parte fundamental de la historia.
Durante el conflicto de Malvinas las posiciones tomadas por los órganos periodísticos extranjeros contrastaban con la amordazada prensa local. Los medios europeos que estaban en contra de la guerra y desconocían la censura existente no entendían el apoyo popular que tenían los militares argentinos, los mismos que habían secuestrado y torturado compatriotas ejemplificados en el capitán de la armada Alfredo Aztiz eran ahora aplaudidos.
El tres de abril los diarios estadounidenses reaccionaron sumamente críticos y los británicos iniciaron su postura de corte belicista. La revista Time se animo a indicar que la decisión de invadir las islas no había sido tomada por el gobierno en su conjunto, ni tampoco por todos los mandos militares y Newsweek, a diez días del desembarco planteaba que “la definición que comenzó como una opera cómica ya no parece tan divertida”.
Los medios Latinoamericanos a excepción de los chilenos recibieron con buenos ojos la recuperación, reafirmando los derechos argentinos sobre los territorios pero haciendo hincapié en una solución pacífica al conflicto.
En verdad los militares argentinos no estaban muy preocupados por lo que publicaran los periodistas extranjeros porque ninguna publicación foránea podía ingresar y mucho menos las referidas al tema editado en la Argentina.
El Sunday People británico titulaba”muerte a la marina real gritan las muchedumbres de Evita” haciendo referencia a la concentración del 10 de abril en la Plaza de Mayo. Del otro lado, el órgano central de las juventudes comunistas, el Konsomlskaia Pravda publicaba: “Londres las considera británicas porque en ellas se bebe cerveza y se habla ingles, mientras Buenos Aires las reivindica en nombre de la historia.
Talvez uno de los primeros periodistas víctimas de la censura y la persecución durante el conflicto haya sido Osiris Troiani por animarse a cuestionar los primeros “comunicados” y obligado luego al exilio acusado de ejercer el “periodismo cipayo”.
En teoría periodística, el concepto de "periodismo" se origina en las características del trabajo de la información de actualidad; su designación corresponde a la esencia de la actualidad periodística, que es el período: la segmentación de la actualidad en parcelas idénticas por medio de la frecuencia de comunicación de una publicación o emisión en un lapso determinado. Pero este termino como muchos otros usados por los militares poco tenían que ver en realidad con aquella circunstancia.
Filosóficamente, el concepto es el resultado de la determinación de alguna característica del universo y, por lo tanto, su validez radica en la correspondencia con el modo de existencia que representa. Para nuestro caso significa que las designaciones deben tener relación con la naturaleza del fenómeno que designa.
Diego Pérez Andrade fue uno de los tres periodistas que han estado en Malvinas durante la guerra. Pertenecía a la agencia oficial TELAM, su testimonio es muy claro”: Una de las directivas del gobierno militar fue que no podían establecerse otros medios que no fueran los oficiales. Los únicos que montamos casa fuimos los que trabajábamos en TELAM y ATC. Me acompañaban Carlos García Malod periodista y Eduardo Ferrè, fotógrafo. Hicimos contrato con una inglesa que era representante de los Kelpers. A pesar de que el contrato tenia una cláusula que la casa iba a tener un uso estrictamente civil, comenzó a funcionar como un club exclusivo y selecto (sic) en donde se daban cita militares, soldados y pilotos.”
“Menéndez pasaba diariamente por la casa para leer los cables y buscar información. Otros venían a bañarse con agua caliente o para hablar por teléfono a través de la radio a buenos aires. Con el tiempo ese movimiento creó la sospecha entre los kelpers que éramos de inteligencia.”
“El primero de mayo cuando bombardearon el aeropuerto, yo mandé un despacho a Buenos Aires diciendo que la pista estaba operable. Pero Menéndez quería que se transmitiera lo contrario así no tiraban más. Entonces me mando llamar Pero todo quedo en la nada porque Galtieri, en Bueno Aires les había pasado una película de archivo a la prensa internacional donde el aeropuerto se veía en perfectas condiciones. Estas contradicciones entre ellos iban a ser una constante.”
“Un día había caído una bomba en un radar: Pasamos el cable a Buenos Aires con el parte de los muertos. TELAM nos contesta “no manden mas muertos” porque ellos ya habían decidido no dar a conocer esa información ni nada que fuera adverso.”

La actualidad es el factor que convierte un hecho en digno de ser noticia, hasta el punto de que la actividad periodística se reconoce porque selecciona y difunde los llamados hechos de actualidad. Esto implica que la información acabe de producirse (o que se acabe de descubrir), que se dé a conocer en el mínimo espacio de tiempo posible, y que ese conocimiento circule entre un público amplio y masivo. Además, el intervalo entre una comunicación y otra depende de cada medio; se trata de una división temporal que sirve de marco para la difusión de una serie de hechos y valores seleccionados entre todos los que han sucedidos en los sucesivos intervalos. Así la prensa emite sus mensajes de una sola vez; la televisión y la radio renuevan continuamente sus mensajes. Esta periodicidad del medio crea su propio tiempo e impone al público un determinado ritmo de suministro de información que equivale a una actualidad programada.
La televisión argentina se subió a la euforia de Malvinas y se bajo deprimida ATC avivó el fuego televisivo con las encendidas arengas de Gómez Fuentes. Recaudó más de un millón y medio de dólares con “Las 24 Horas de las Malvinas” que condujeron Pinky y Fontana y que convocó a toda la farándula
El conflicto del Atlántico Sur en su versión televisiva fue un drama en tres actos: en el primero la euforia dominó la pantalla con profusión de imágenes allí donde se genera la noticia: Plaza de Mayo, Naciones Unidas, Puerto Argentino, etc. A la TV todo le venia bien, la propaganda triunfalista, las muchedumbres blanquicelestes, el destape del “rock nacional” (el 16 de mayo, en Obras sanitarias, ante 80 mil personas actuaron Charly García, León Gieco, Spineta, Mestre, Pappo, Lebon Nebbia y otros. Muchos, con el tiempo se disculparon. Fue el Festival a la Solidaridad Latinoamericana, una especie de Woodstock tardío, argento y miserable manipulado desde el Ministerio del Interior a fin de que aquellos iconoclastas quejosos que habían sido banderas generacionales diesen su apoyo explicito a la “causa nacional”), las declaraciones rimbombantes, y el espectáculo en continuado se colaba a cada rato entre las programaciones habituales con el beneplácito de todos. La TV era una fiesta y el país también. En el segundo acto la Task Force del Reino Unido parte rumbo a Malvinas y la euforia se volvió tensa e histérica: en crescendo triunfalista Gómez Fuentes se convertía por derecho propio en el bastonero televisivo de la guerra, al tiempo que comenzaba a estrecharse el cerco audiovisual. Con el estallido de las primeras hostilidades, -tercer acto- la TV se hizo radio y casi todo el periodismo gráfico y audiovisual fue evacuado de la Patagonia. Las notas de Nicolás Kazansew –ubicado siempre lejos del foco de los acontecimientos- salían al aire cortadas y la mayoría no eran emitidas. La guerra sin imágenes sé convirtió así en un hecho prácticamente imaginario que los operadores de la acción psicológica pudieron reinventar a su antojo – la magia de la TV ausente le permitió a Gómez Fuentes hasta hundir el portaaviones Invencible-- aunque el hundimiento verdadero del Belgrano y la cabecera de playa de San Carlos terminaron por desequilibrar los tantos hacia el pesimismo. Es que para la TV, cualquier guerra comienza como un “espectáculo fascinante” como califico el uruguayo Jorge Gestoso desde la CNN a la operación “Tormenta del Desierto”, para terminar siendo lo que realmente es: una mortífera tragedia.
También la producción cinematográfica tuvo disímiles puntos de vista sobre un mismo hecho: la futilidad. Los Chicos de la Guerra (Bebe Kamin 1984) es la única que encara la guerra frontalmente con su antes y su después. Habla en todo momento de una sociedad marcada por autoritarismo y la represión cuando no enferma de sueños triunfalistas.
“Los días de junio” (Alberto Fischerman 1984) sitúa la acción en junio del ’82, cuando culmina la guerra y un exiliado regresa para reencontrarse con sus amigos y un pasado común de militancia que ya no existe.
“La deuda Interna” (Miguel Pereira 1988) narra la relación de un adolescente huérfano con su maestro rural en los días del Proceso. Ambientada en Jujuy, ese chico que nunca ha visto el mar lo vera por única vez a bordo del crucero Gral. Belgrano.
Se ocuparon además de manera episódica “La República Perdida II” (M. Pérez 19885); “Hombre Mirando al Sudeste” (Eliseo Subiela 1986); “Made in Argentina” (J. José Jussid 1986); “Malvinas, historia de traiciones” (Jorge Denti 1983) Por su parte han sido las cadenas de TV británicas quienes dedicaron libras y esfuerzo a retratar el conflicto y sus consecuencias. Produjeron “Battle for the Falkland” (Martyn Lewis 1982); “Falkland: Task Force South” (Gordon Carr 1982) entre otras. En términos de pantalla, el conflicto ocupó más metraje y tiempo en el lado europeo que en el nacional.
Además de los libros que se mencionan al final, “Señales de Guerra” es el primer trabajo conjunto pensado y escrito (en ingles y traducido al castellano) por un estratega ingles y una estratega argentina, Virginia Gamba-Stonehouse, establece y analiza el vínculo entre diplomacia y fuerza militar y sus consecuencias para la guerra. “La cuestión Malvinas” y “El futuro de las Malvinas” de Bonifacio del Carril, ubican el conflicto en un contexto histórico y geopolítico.

[article.email.prefix]: medinawad@indexonline.org [article.homepage.prefix]: http://Groups.yahoo.com/group/ddhhforum

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Re:

Troiani 12.Jan.2005 14:56

Bueno, este comentario me toca de cerca porque lo vivi en carne propia. A horas de que mi padre se atreviera al "no se dan cuenta de lo que estamos haciendo? Malvinas es una locura, ya estamos perdiendo y nos van a borrar de un plumazo" en Radio el Mundo, recibi las primeras amenazas telefonicas.

Tiempo antes le habia pasado del telefono a mi viejo. "Papa, es para vos, el señor Camps" y desde entonces supe 2 cosas: que en este país el poder politico es más poder cuanto más puede soslayar y encubrir hechos, y desde hace décadas monta aparatos con la consigna específica de hacerlo. Y que, como Osiris, debía abrazar esta profesión y rebelarme, darles por culo.

Saludos,
Fernando Troiani