Ruptura del PTS (Argentina)

 
Revolucion

En defensa de nuestras convicciones
Declaración del ex Grupo de Opinión del PTS

1. La discusión interna que un grupo de compañeros abrimos en los últimos meses dentro del PTS, ha llegado a un impasse. Hemos planteado en el último tiempo una reflexión sobre los problemas que enfrenta el PTS, y el marxismo revolucionario en la Argentina, y pretendimos expresar cual era para nosotros el camino para construir un partido revolucionario de clase trabajadora. Ante este debate, la mayoría de la Dirección del Partido ha enrarecido a tal punto el clima interno, que hoy, aquellos camaradas que hace dos meses eran dirigentes revolucionarios de plena confianza y estimados en las filas del partido, son vistos como poco menos que elementos nocivos y destructivos. Algunos de nosotros somos dirigentes con más de 22 años en las filas del movimiento trotskista, dirigentes docentes, y estudiantiles, jóvenes secundarios y universitarios, delegados estatales, jóvenes obreros, trabajadores del correo y textiles, trabajadores de la salud y no docentes universitarios, en total más de 45 compañeros entre militantes y un grupo de aspirantes partidarios que se han sumado a las posiciones de la minoría.
Este clima artificialmente creado por la mayoría obligó a toda la militancia a optar entre "uno y otro sector" sin que apenas haya comenzado el debate político. Consideramos siempre, y mucho más hoy ante los desafíos que plantea la nueva situación internacional, que el desarrollo de las posiciones teóricas y políticas son la única manera de dar vida al marxismo revolucionario.
La desconfianza y la sospecha, basadas en rumores e intrigas impide hoy la discusión política honesta, y el clima fraternal dentro del PTS, porque a priori, la militancia partidaria está convencida que la minoría es perjudicial para el partido.

2- Nuestra lucha política comenzó reconociendo los grandes logros del PTS en la lucha de clases, fundamentalmente nuestra actuación en Zanon y Brukman, que aunque eran procesos pequeños en relación al movimiento obrero, mostraban las aristas más revolucionarias del partido. Pero al mismo tiempo señalamos que en el primer período de ascenso en la lucha de clases que le tocó vivir al PTS tuvimos importantes debilidades políticas para dejar de actuar como un pequeño grupo de propaganda y para conquistar nuevas posiciones ofensivas, que en el futuro nos permitieran, en el sentido que lo decía Lenin, "fusionarnos con las masas".
Estas debilidades se hicieron patentes en los rasgos sectarios y abstencionistas, no sólo desde el punto de vista de la constitución de bloques y alianzas políticas, sino también en relación a los nuevos fenómenos sociales, como el movimiento de desocupados, las Asambleas Populares y hasta gremios como el docente, que por concepciones obreristas siempre hemos subestimado. Creemos haber demostrado que las concepciones y la práctica obrerista y espontaneísta no sólo nos llevó a fuertes retrocesos en la juventud, sino que también nos limitaba en el intento por penetrar más en la clase obrera, que requiere de un trabajo político sistemático en sus diversos sectores. Escribimos dos textos mostrando que las concepciones espontaneístas y sovietistas que "inclinando la vara hacia el otro costado" nos impedía comprender que existe una esfera de la acción política relativamente independiente de la lucha, y que sólo desde esa concepción se podía avanzar en la construcción partidaria, retomando la idea leninista de partido, y revalorizando, frente a la moda autonomista de la "lucha social" como esfera única de la acción de las masas, la importancia estratégica de la acción política. Ante la conferencia de la FT -EI (Fracción Trotskista- Estrategia Internacional) realizada en Buenos Aires, planteamos la necesidad de una política activa por la reconstrucción de la IV Internacional, terreno en el cual nuestro partido no ha desarrollado iniciativas lo suficientemente audaces. En el momento en que más necesario se hace popularizar entre las capas avanzadas de jóvenes y trabajadores la necesidad de una internacional revolucionaria, cuando las circunstancias de la situación mundial requieren de un vigoroso esfuerzo por poner en el primer punto de la agenda la reconstrucción de la cuarta internacional, la dirección del PTS no hace más que contentarse con su pequeñísima fracción internacional, desechando sectariamente tener una política audaz hacia el conjunto del movimiento trotskista y la vanguardia obrera y popular. Este sectarismo estéril es justificado mediante concepciones autoproclamatorias de creer que unos cientos de militantes en todo el mundo agrupados en torno a la FT son los únicos revolucionarios del planeta mientras todo el resto de las organizaciones y militantes son centristas incurables. La definición de centrismo realizada por Trotsky en los años '30 podía ser útil sólo si no se abusaba de ella y se transformaba en un eslogan fácil para recusar a toda otra organización, y mucho menos si era la excusa para dejar de lado cualquier política activa hacia ellas. El apotegma de "intransigencia ideológica y flexibilidad táctica" era sustituido por su inverso.
Todas estas polémicas y planteos, que comenzamos a discutir en la dirección en el mes de febrero fueron desarrollados a lo largo de este tiempo y plasmados en tres documentos y resoluciones nacionales e internacionales.

3- La respuesta a todos estos planteos fue una lucha fraccional por parte de la mayoría del PTS que prefirió no responder, no establecer un diálogo para alcanzar, si ello era posible, una síntesis política, una clarificación de las áreas de acuerdos y diferencias que pudieran ser procesadas y verificadas en el próximo período en la lucha de clases. Al revés, se pegó un golpe de timón, que comenzó a expresarse en la caracterización tirada de los pelos de que la minoría no quería ir al movimiento obrero, que era la expresión de la arrogancia pequeño burguesa, que era escéptica del partido. Pero esta caracterización política debía ser demostrada mediante argumentos y hechos concretos, no afirmada sin más, es decir, mediante un juicio a priori.
Así crearon una falsa discusión sobre ir a la clase trabajadora y cambiar la composición social del partido, política que veníamos adoptando en común desde hace mucho tiempo y cuyos primeros resultados fueron nuestra actuación en Brukman y Zanon, la participación en la lista opositora en el gremio de la Alimentación, etc. No hubo, a las claras ningún intento de hacer una evaluación crítica, es decir revolucionaria, de las fortalezas y debilidades reales del partido y de nuestros documentos.
Esta polémica artificial creada para "luchar" contra la minoría revela la mentalidad fraccionalista de la dirección mayoritaria. A poco de empezar ya no valían tanto las ideas como la defensa de los dirigentes "atacados" y del partido "amenazado" por una pequeña minoría del CC. Se empezó a evidenciar una inmadurez absoluta de la dirección del partido para asimilar una discusión política, que debiera ser natural en toda organización y debería desarrollarse en absoluta lealtad.

4- En las tres últimas semanas los hechos se han precipitado: se ha intentado demostrar la existencia de una fracción "secreta" y para ello se ha utilizado el método de las "actas", presionando a compañeros con muy poco tiempo de militancia que se sintieron amedrentados, actas con acusaciones infundadas y declaraciones sacadas de contexto. Lo peor es que, en ningún caso, se convocó a los dos miembros de la minoría del CC para clarificar juntos lo sucedido, no se intentó "echar luz" sobre nada, sino que se prejuzgó a partir de la campaña lanzada por la mayoría. El método del acta (en la facultad de filosofía y letras se llegó al colmo de discutir en dos plenarios, durante 8 horas cuestiones de "actas" y "métodos" pero no encontraron un segundo para debatir las posiciones políticas!) "educó" a la militancia nueva que no tiene experiencia, en que tomar un café o juntarse con los miembros de la minoría del CC era un "pecado de leso fraccionalismo". Hacer actas a compañeros porque se juntan con integrantes de la minoría revela y mucho sobre el tipo de "democracia interna" que afrontamos.

5- Todas estas actitudes fraccionalistas de la mayoría no son nuevas. Comenzaron el mismo día de la conferencia de febrero, cuando al finalizar la misma el máximo dirigente y fundador del PTS, comenzó a gritarle a dos compañeros (uno de ellos con poco más de dos años de partido) que eran hipócritas y cínicos, que miraban para abajo como "hacen los estudiantes y no los obreros", que "se reían entre ellos" (acusación completamente infundada), y que él sabía por "sensibilidad" que estaban fraccionados y que ocultaban algo. Este atropello y prepotencia injustificada con compañeros jóvenes son hechos ajenos a la tradición marxista, ajenos a la plena actividad de camaradería y respeto que debe destacar a todo socialista que lucha por una sociedad sin explotación ni opresión. Nada justificaba un atropello semejante.

6- La campaña de la mayoría que se desenvolvió por abajo, se esbozó por arriba cuando insistieron en que "las fracciones son un mal menor que hay que tolerar", pero que "no nos impidan seguir con la actividad", creando la idea de que una minoría en el partido termina estorbando e impidiendo "salir para afuera". Así, toda minoría, sean cual sean las posiciones políticas que plantee, termina siendo nociva. Así lo vimos en tantos compañeros que acordaban con muchas posiciones nuestras pero que sometidos a las presiones desmesuradas de dirigentes segados por el sectarismo y el fraccionalismo, terminaron dudando si la minoría era verdaderamente leal. Esta situación es un mal precedente para una organización que se reclama revolucionaria. Nuestro alejamiento ¿Será producto de que no queríamos discutir (escribimos más de 400 mil espacios entre documentos y resoluciones) o que la máxima dirección del PTS no logra asimilar una oposición política en su interior? Porque en la historia del PTS ninguna minoría, sea de derecha o de izquierda, populista o internacionalista, leal o desleal, proletaria o pequeño burguesa, dura dentro del partido más de mes y medio o a lo sumo dos meses. ¿Tendrá la dirección alguna responsabilidad en que esto sea así o la culpa la tienen siempre los que se van del PTS? Y por último, todos los que se van ¿pasarán también a la categoría de "centristas incurables"?

7- Todas estas actitudes no son producto de una degeneración burocrática, ni realizada por gente corrupta ni mucho menos. Consideramos a los compañeros de la mayoría como revolucionarios honestos. Pero son incapaces de asimilar internamente un bloque político opositor que cuestiona aspectos importantes de la política y las concepciones en las que se sustentan. Actúan no como una dirección de partido, sino de fracción, rasgo político y psicológico que arrastramos todos los dirigentes del PTS, en mayor o menor medida, desde que rompimos con el MAS y que nunca logramos superar. De esta manera la política interna de la mayoría es la continuidad de su "política externa", en el que sobresalen los rasgos sectarios y defensivos, que podían ser un reflejo político entendible durante los duros años '90, pero que desde hace tiempo constituyen actitudes cada vez más injustificables y perniciosas para el desarrollo del partido. Así mientras se considera que quienes no están de acuerdo con nuestras posiciones son unos centristas incurables, al interior del partido todo aquel que cuestione seriamente sus puntos de vista no hace más que mostrar su "escepticismo en la clase obrera", ser reflejo de la "arrogancia de la pequeño burguesía", estar "impactado por el movimiento no global" y por lo tanto "no querer construirse en el movimiento obrero", alimentando los prejuicios anti intelectuales, atacando a los estudiantes revolucionarios y por lo tanto haciendo una regresión a lo peor del obrerismo morenista, tradición que el PTS combatió en el pasado pero que hoy vuelve como instrumento fraccional de la mayoría. Su política organizativa de consolidar posiciones a expensas de los intereses ideológicos, teóricos y políticos del partido lamentablemente fueron alcanzados con "éxito", desviando la discusión real (ya nadie se acuerda del estancamiento del PTS por el que la misma mayoría convocó a la última Conferencia) y creando una nueva tradición ideológica, obrerista, más bárbara, grosera y demagógica. Pero los obreros no necesitan demagogia. Necesitan elevarse hacia el pensamiento teórico marxista.

8- El doble discurso afectó las relaciones de confianza en la dirección. La mayoría del CC primero condenó a la minoría y ahora que logró fraccionar a la base del partido sale a decir "discutamos de política", apareciendo ahora como "garantistas" frente a ataques metodológicos que ellos avivaron. Como decía Trotsky, "Poncio desenmascara a Pilatos". Este doble discurso se expresa en la lógica de separar las formas de encarar el debate de su contenido real, que pone al descubierto el mecanismo fraccionalista. En realidad lo que hacía falta eran garantías reales y no formales, que son las únicas que pueden permitir la libre confrontación de ideas, alcanzar síntesis efectivas y constituir contrapuntos en la dirección. Pero justamente el PTS nació en el '88 luchando contra estos métodos. En realidad la dirección del MAS ofrecía "garantías democráticas" cuando todo el partido ya miraba con desconfianza a la TBI y ya no se podía discutir en un clima de confianza. Recordemos que en ese momento la TBI no tenía diferencias sustanciales para romper, pero se vieron empujados por el clima de hostilidad que había creado la mayoría. La razón de ser del PTS fue la de crear un partido que pueda contener alas políticas, bloques y diferencias, más allá de las formalidades de las etapas pre congreso que decía el morenismo. Todo esto fue completamente liquidado. Al revés se nos adelantó el Congreso para fines de mayo, cuando estaba llamado para julio con la excusa de que era "otro temario". En el PTS no existen votos en mayoría y minoría en el CC, todo es por unanimidad, mientras que Lenin perdía votaciones, ganaba por poco y se enfrentaba constantemente a una realidad partidaria viva, llena de grupos y fracciones de todo tipo. En un partido leninista no hace falta que la dirección mayoritaria anuncie "garantías democráticas", porque es un régimen normal de partido el albergar en su interior bloques de diversa índole. No hace falta ofrecer casos históricos aquí. En el partido bolchevique había congresos anuales y fracciones anuales y no existían "derechos especiales", porque era su régimen partidario normal. Todo militante tenía derecho a ver las actas del CC, con lo cual -salvo cuestiones de seguridad- toda la base partidaria podía escrutar las posiciones de los dirigentes. Como el PTS no tiene estatutos, la mayoría se arrogó los suyos a medida de su conveniencia. En el PTS el régimen de partido que funciona en la práctica (y que las luchas fraccionales ponen al rojo vivo) no es el que nos propusimos construir en los orígenes, no es un régimen leninista de partido.

9- Como una profecía autocumplida la mayoría ha llevado al partido a la ruptura. Se ha consumado el alejamiento obligado de la minoría del CC y el grupo de opinión. Alejamiento que esperamos sea por poco tiempo. En las condiciones actuales, la lucha política interna sólo escalaría incesantemente. Nuestra permanencia en las filas del partido sólo agravaría el faccionalismo y los insultos.
No queremos que en el partido se reproduzca la lucha de facciones brutal que conocemos en otras organizaciones y que sólo degradan a los revolucionarios. Una escalada semejante alejaría más aún a ambas tendencias que hoy luchan, haciendo más difícil su acuerdo ulterior. A veces para acercarse más y mejor hace falta separarse.
No somos escépticos de la clase trabajadora ni de la militancia revolucionaria ni lo somos del futuro socialista y de un nuevo amanecer para la humanidad. Somos comunistas convencidos, militantes revolucionarios de la clase trabajadora y por eso mismo, obligados a defender nuestras convicciones y a no dejarlas manosear.
Estamos seguros que podremos encontrarnos nuevamente. Y estamos seguros que los nuevos acontecimientos revolucionarios por venir modifiquen radicalmente el sectarismo y el espíritu de fracción que impera como una rémora del pasado en la dirección mayoritaria. Mientras tanto militaremos como grupo independiente, estableciendo lazos propios con los sectores avanzados de la clase trabajadora y la juventud, editando nuestros propios materiales y nuestra propia prensa. Al mismo tiempo buscaremos enriquecer nuestro bagaje teórico y político, tratando de comprender y dar respuestas a los grandes cambios que se están operando en el mundo actual y contribuyendo desde nuestras modestas fuerzas a un marxismo revolucionario vivo, superando el dogmatismo estéril y osificado. Por nuestra parte mantendremos lazos de amistad y cooperación con el PTS y estaremos predispuestos para encontrar en el menor tiempo posible opciones para volver a encontrar un marco de confianza y respeto común entre ambos. Asimismo estableceremos relaciones fraternales de diálogo, discusión y acción en común con todas aquellas organizaciones que se consideran del socialismo revolucionario.
Con saludos revolucionarios
Jorge Sanmartino y Martín Ogando por el ex Grupo de Opinión del PTS. 3 de Mayo del 2004.

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