Grave denuncia a medios de comunicación argentinos

José María Zuviría 1624  
Esta es una denuncia hacia medios de comunicación argentinos que arremetieron en contra de la comunidad vendedora de diarios.

Paraná, viernes 30 de julio de 2004 A partir del pasado tres de junio se desató un conflicto de intereses en la capital de la provincia de Entre Ríos, Argentina. Las máximas autoridades de los periódicos locales, El Diario y Uno, decidieron en forma unilateral aumentar el precio de tapa de los ejemplares y al mismo tiempo reducir las ganancias de los canillitas de un día para el otro sin aviso ni acuerdo previo. El histórico porcentaje del 50% para ambas partes, se fijó arbitrariamente en un 40% para los vendedores y en un 60% para los dueños de las empresas. El desacuerdo de los canillitas no se hizo esperar, ante esta situación en asamblea decidieron organizar un paro consistente en suspender las ventas, no retirar los periódicos de las casas centrales ni de las agencias distribuidas en distintos puntos de la ciudad de Paraná. Se estima que la medida de fuerza se acató en un 98%. Dadas las circunstancias y viendo las pérdidas que cantaban los números, la tradicional familia Etchevere, cara visible como propietaria de El Diario, así como la dupla asociada Vila-Manzano, dueña del diario Uno con su cede central en la provincia de Mendoza, hicieron trasladar inundados de la provincia de Santa Fé y gente de la localidad entrerriana de Diamante; para que vendieran, custodiados por la policía, en las esquinas que habitualmente utilizan los canillitas o delante de los mismos puestos de diarios, siendo que entre los kioscos de revistas debe haber una distancia mínima de trescientos metros para vender legalmente. Además de solicitar en distintos medios de comunicación, gente interesada para continuar con las ventas (que en este caso eran en su mayoría niños y desocupados que nunca antes habían experimentado este tipo de labor). A estos últimos llegaron a regalárseles cuantiosas cantidades de ejemplares para que en el ámbito urbano pudiese observarse que todo se desarrollaba con normalidad. Aunque no fueron los únicos: tanto los empleados, así como los periodistas de ambas firmas fueron impulsados a salir a las calles para ofrecer sus respectivos diarios por miedo a perder sus trabajos. El gobernador de la provincia de Entre Ríos, Jorge Pedro Busti al parecer es accionista de ambos diarios y participó activamente para suspender de manera inmediata todo intento de boicotear los propósitos de los canillitas utilizando instrumentos del Estado como por ejemplo la policía de la provincia, la cual por órdenes muy explícitas además de reprimirlos brutalmente (hubo maltrato físico y detenciones con argumentos inventados) se encargó de repartir diarios Uno gratis en los mismos patrulleros; aparte a plena luz del día se instalaban en zonas céntricas y claves de la ciudad para venderlos con total descaro aunque tuvieran los uniformes puestos. Sin obviar que además, se intentó utilizar a la comisaría primera para logística. El conflicto se extendió una semana completa, en ese lapso los cabecillas del sindicato ya habían sido encarcelados varias veces pero el peor golpe lo recibieron el domingo por ser el día más sensible, dado que el precio de tapa siempre es el doble de lo que vale el ejemplar durante la semana, por ende, las pérdidas no sólo son mayores sino que la clientela también es más. Ese día por protestar en la puerta del diario Uno detuvieron a 28 vendedores de los cuales nueve fueron encarcelados dos días y medio, siendo estos los máximos referentes del sindicato. En ese entonces, luego de esa detención estos tuvieron prohibido acercarse a menos de cien metros de las puertas de los diarios y a cincuenta de cualquier kiosco de revistas, sabiendo que eran los únicos capaces de negociar y mantener unificada la protesta. Hoy estas personas tienen causas penales iniciadas como por ejemplo: robo, hurto, portación de armas, resistencia a la autoridad e impedir la libre circulación y venta de periódicos. Contadas veces durante gobiernos democráticos y menos justicialistas, nunca estuvo la cúpula de los máximos dirigentes de un gremio o sindicato encarcelados como ellos durante días. Los canillitas no ocasionaron disturbios en ningún sector de la ciudad, no se agredió ningún tipo de instalación. La protesta siempre fue en las calles, frente a la puerta de los diarios. Sus movimientos se efectuaron sobre todo de madrugada y de mañana muy temprano, por lo que gran parte de la ciudadanía paranaense desconoce la persecución y represión policial que sufrieron. Este total desconocimiento también esta fundado en el éxito que obtuvieron estos empresarios al exigir que de ningún modo se diese a conocer este conflicto en los medios de comunicación, locales y/o nacionales que de alguna u otra manera están estrechamente entrelazados. El silencio cómplice y algunas versiones distorcionadas, como por ejemplo tratarlos de vándalos y matones cuando sólo reclamaron lo que es justo fueron nocivos y perjudiciales para ellos al haberse vistos abandonados por la población. Nada más que un par de radios locales y la Asociación Gremial de Magisterio de Entre Ríos (AGMER), que nuclea a los maestros les prestaron sus espacios y brindaron su apoyo. No se discute que el precio del papel y la tinta hallan aumentado tres veces. El punto frágil es que si se aumentaba el precio de tapa no había por qué reducirles la ganancia a los canillitas que inevitablemente con la nueva inversión requerida para poder vender, dado el aumento de precios, perdieron la ganancia del mes anterior al conflicto. Aparte nadie menciona la estafa que también sufre la población por la drástica disminución de hojas que hoy presentan ambos matutinos; se redujo la cantidad de papel, tinta y por consiguiente información. Entonces, cómo se justifica el aumento de precio. Los dirigentes de ambas empresas nunca se sentaron en la mesa de diálogo. Hubo un principio de acuerdo pero querían que se firmara un acta de intención. Si se accedía a esto hubiesen perdido el porcentaje que les corresponde por ley sin derecho a reclamo como sucedió en otras provincias, en las que las modificaciones se dieron por convenios bilaterales entre editores y canillitas. Actualmente están trabajando en las condiciones que estos empresarios impusieron. Los doblegaron por hambre. Todos viven al día con lo que ganan. Su lucha continuó, decidieron defender lo que en 1945, mientras Perón era ministro de trabajo les había otorgado legalmente. Presentaron un recurso de amparo, pero el fallo ya se dio a favor de ambas empresas, sorprendiendo la rapidez con que se dictaminó, siendo que un juez teniendo 15 días para determinar su postura, lo hizo en seis. Envío este informe como estudiante de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos (U.N.E.R.) a manera de mensaje, para dar a conocer con más detalle lo que muchos deben saber pero callan por conveniencia y para que de alguna forma esto se investigue con mayor profundidad y tenga la resonancia que merece. Más que nada es pedir ayuda porque la lucha desde sectores aislados en estos tiempos es prácticamente imposible. Julieta Mariel Romagnoli D:N.I: 26.941.233 julieta_romagnoli@yahoo.com.ar Tel: 0343-424-9998

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