CASA BLANCA: YO, YO...Y NADIE MAS

 
Por encima del medio billón de dólares se coloca el presupuesto militar de los Estados Unidos. Se trata de una cifra realmente
descomunal y desconcertante, si se toma en cuenta que, según los viejos patrones de Washington, el enemigo oriental, el imperio del mal, ya no existe.

CASA BLANCA: YO, YO...Y NADIE MAS
Por Nèstor Nùñez
Servicio Especial de la AIN

Por encima del medio billón de dólares se coloca el presupuesto
militar de los Estados Unidos. Se trata de una cifra realmente
descomunal y desconcertante, si se toma en cuenta que, según los viejos
patrones de Washington, el enemigo oriental, el imperio del mal, ya no
existe. La "civilización occidental" presuntamente ganó la batalla
histórica, y solo queda vivir en un universo de "democracia, progreso y
estabilidad".
Pero resulta que no es así. Y cada año los gastos estadounidenses en
armas poderosas y sofisticadas no dejan de incrementarse. Hasta
engendros como la titulada "guerra de las galaxias", destinada a
emplazar medios capaces de anular ataques balísticos enemigos y darle a
los Estados Unidos el privilegio del "golpe sin respuesta", han seguido
su curso como si la historia no hubiese cambiado.
Hay un remedo de excusa: la llamada batalla universal contra el
terrorismo, aupada luego de los sospechosos y confusos golpes
terroristas del 11 de septiembre de 2001, a la que se están sumando ya
de manera pública otras consideraciones subyacentes y un tanto
silenciadas por la Casa Blanca hasta hoy. Se trata de la sempiterna
aversión a Rusia, y de las suspicacias y temores que levanta el
desarrollo de China y su posición de potencia emergente.
De hecho, la reciente decisión de colocar sistemas antimisiles
norteamericanos en la República Checa y Polonia, sobre la frontera
rusa, ha recalentado los atabales de la confrontación con Moscú, que
por boca del presidente Vladímir Putin rechazó las decisiones
belicistas del gobierno de George W. Bush, y dispuso la inmediata
modernización de sus fuerzas armadas. Informaciones recientes indican
que el jefe de las fuerzas aéreas rusas, Igor Jvorov, afirmó que sus
aparatos son capaces de utilizar medios electrónicos para inutilizar y
destruir físicamente los emplazamientos estadounidenses en Europa del
Este.
No obstante, en Washington gustan de alborotar y levantar las
llamas. De ahí que hace apenas unos días voceros de la Casa Blanca la
emprendieran contra la intención de China de elevar su presupuesto
militar hasta los 45 mil millones de dólares, una cifra más de diez
veces inferior a los gastos aprobados por USA.
Según la Administración Bush, el gobierno chino "debe mantener la
transparencia sobre su presupuesto militar", como si la Casa Blanca
fuese tan clara y abierta en sus proyecciones públicas sobre tan
delicado asunto.
Al final el epicentro es el mismo: azuzar amenazas artificiales que
justifiquen las sumas multimillonarias que el imperio entrega al
complejo militar industrial, y a la vez borrar del mapa todo posible
contratiempo y a todo posible contrincante en el logro del hegemonismo
universal. (AIN)
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