Campeón de campeones en la noche de Río

 
Nota sobre los acontecimientos en el Maracaná durante la final de la Confecup

Desde fuera del Maracaná la torcida vibraba y mordía a rapapolvo los embates de los garotos antimotines dominando las balas de goma que estos disparaban sobre las desguarnecidos cuerpos de los manifestantes. En la portería contraria un desvanecido movimiento de indignados, agotados y deslumbrados al considerarse los únicos en el orbe que entendían las desigualdades del modelo económico imperante, modelo económico que como serpiente ha ido tragando países, asistían ateos a la no diseñada derrota de la armada invencible.

Como tiempo atrás atribulado me encontré otra vez en medio de escaramuzas y descontento social. Cuerpos de seguridad armados como para una batalla medioeval cargaban contra la población civil; recordé entonces Madrid y Sol, los gritos, el humo, los enfrentamientos, los gases lacrimógenos cegaron mi vista y mi olfato, no pude escuchar en el inicio el grito del estadio que coreó indómito el epopéyico gol de Fred, desde el suelo, como nosotros, cayéndose y semiderrotado. En Sol me alcancé a refugiar en un bar de tapas que a punto de cerrar me dejó colarme con la cortina a tres cuartos. Pero en Río no tuve siquiera esa oportunidad. Supongo que mi asiento es el único que no fue ocupado en las gradas, quizás soy el único aficionado imbécil que no asistió a la batalla en la cancha. Quizás tuve que haberme quedado en el Franva de Vallecas tapeando y entre cañas, maldiciendo a del Bosque por timorato y a Rajoy y Juan Carlos por farsantes. Quizás todo esto que cuento se debe a mi condición de bulto entre estos cariocas que celebran y bailan con goles y cánticos su victoria ante España, pero que no reculan ni un paso ante las refriegas.

Después de cuarenta minutos nos han dado con todo, ignoro si a este ritmo las protestas soporten un año hasta el mundial, la velocidad con que los ciudadanos obtienen prebendas del gobierno brasileño me suena a que en Sol cogimos la estrategia equivocada, la misma estrategia equivocada de La Roja cuando en medio del contingente la voz del locutor a través de la radio emite el gol de Neymar casi para irse al descanso. O no, la diferencia entre una manifestación y otra, entre un movimiento y otro, es que mientras los españoles reclaman la pérdida de su poder adquisitivo y añoran su no tan lejano estatus de consumo (ahí donde ahora en su mesa hay una botella de vino quieren tener las tres de siempre), los brasileños exigen mejores condiciones de vida.

Mientras en el Mario Filho los jugadores reponen fuerza afuera pactamos una tregua, lo que me da tiempo para pensar en el Uruguay de Galeano y su casi imposible y místico presidente; en el Nollywood nigeriano; en México y su vuelta a la monstruosa dictadura institucional, además de su bronco paisaje y su literatura de tan salvaje oeste, y; en la Italia donde por fin parece que le han puesto el cascabel al gato Berlusconi. De Japón y Tahití ni pensarlo, para mí está más próximo entender a una cultura marciana que al continente asiático y la insular Oceanía. Me pregunto si todos estos países son campeones de algo en su zona geográfica que no sea el fútbol, líderes económicos, muestras de sociedades justas.

En cuanto comienza el segundo tiempo, yo decido partir aunque alcanzo a escuchar el gol de Fred mientras veo a un antimotines dudando frente a un hombre que esta envuelto en la bandera brasileña y porta una pancarta que dice: Por um país melhior par minha filha! Camino calles hasta que encuentro un taxi que me quiere llevar, en mi mal brasileiro le explico que quiero tragos y garotas y mais tragos. Tiene encanto esta noche en que ellos celebrarán el triunfo y los indignados la derrota. Afortunadamente yo ya hace tiempo que cabalgo sin patria, que cabalgo porque el Quijote, que me hundo en las favelas de Rubem Fonseca. Hace tiempo que desde cualquier sitio que reporto me encuentro en primera línea, cobarde, escribiendo de rostros enfurecidos, de gestos de miedo, en medio de las reyertas, afortunadamente a mí me ha tocado la supervivencia de la gente ante la crisis del capitalismo.

e-mail:: retmarut@riseup.net

add a comment on this article